sábado, 29 de marzo de 2014

Cómo estudiar

En las entrevistas de los lunes, cuando hablamos de los exámenes y veis ciertas preguntas que vuestros hijos han contestado mal o dejado en blanco me decís: “si eso se lo pregunté el día antes y se lo sabía”... y no dudo que sea cierto.

Este es un tema sobre el estudio y la memoria.

                                                                        ¿Y tú, cómo estudias?
                                                   ¿Cómo le das de comer a tu memoria?


La memoria es la función del cerebro que nos permite almacenar y recuperar información. Y según los procesos que usemos para grabarlo en nuestra mente será más fácil o dificultosa la manera de recuperarlos.

Veamos:

Si me tengo que aprender qué son los posesivos...

Los posesivos son las palabras que acompañan al sustantivo y que expresan a quién pertenece una persona, animal o cosa.

… y lo leo dos veces, lo repito correctamente y entonces creo que ya me lo sé.

Pero lo cierto es que lo retengo unos minutos o unas horas; y al día siguiente ya no lo recuerdo bien (y más si no lo he practicado por escrito para el examen).
Has utilizado la memoria a corto plazo, porque no has profundizado en la manera de retenerlo.

Para que sea un conocimiento que dure más tiempo en mi memoria tendré que utilizar técnicas de estudio, así el tiempo de retención en nuestra memoria será mayor.

                                                                           ¿Y cómo lo hago?

Pues tendré que buscar formas de grabar la información en mi cerebro de muchas maneras posibles (acústica, escrita, con imágenes, recordar cómo se lo decía a papá o mamá...):

  • Primero lo leeré 3 ó 4 veces en silencio y después en voz alta.
  • Taparé la información para repetirla sin mirar.
  • Si no lo he repetido correctamente vuelvo con los dos pasos anteriores.
  • Cuando ya me lo sepa, lo escribiré sin mirar 2 ó 3 veces en el cuaderno o en una hoja (es muy útil estudiar con hojas en blanco cerca).
  • Dejaré pasar un tiempo mientras hago otros ejercicios y antes de dejar de trabajar vuelvo a decirlo, primero oral y luego ponerlo por escrito.
  • Al día siguiente o cada dos días después, repito decirlo en voz alta y escribirlo para que se quede grabado mejor y dure más en la mente.

Parece que lleva mucho tiempo y esfuerzo, pero no es así.

Lleva algo más de tiempo que solamente leerlo y decirlo, pero el resultado es mejor: estamos ayudando a nuestro cerebro a organizar los conocimientos.

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